Apuntes de Derecho Internacional: ¿Qué es la Equidad?

La equidad es un concepto amplio y polimorfo.[1] El mismo tiene diversos significados que expresan las distintas maneras en que puede reflejarse la equidad en el marco del Derecho Internacional. De manera amplia, la equidad es un principio general de Derecho reconocido por todos los sistemas legales (según llamados) “civilizados”, que funciona como una fuente subsidiaria del Derecho Internacional.[2] Su carácter subsidiario se debe a que el artículo 38(1) del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia no incluye el concepto dentro de las fuentes formales del Derecho Internacional. La equidad es principalmente utilizada para determinar lo que es justo y razonable durante el proceso de administración de justicia.[3] Esta permite que, en casos especiales o particulares, se atempere el Derecho para así poder alcanzar un resultado justo, [4] lo que da lugar a que los juzgadores tengan cierta discreción al momento de adjudicar una controversia.[5]

Al momento de considerar el concepto y las implicaciones que puede tener, es relevante tener en cuenta que la equidad no busca alcanzar un resultado balanceado.[6] Mas bien, busca llegar a un resultado determinando tomando en cuenta todas las circunstancias que le rodean para así decidir de la manera más justa. Por otro lado, tampoco debe confundirse la equidad con el concepto de igualdad, ya que no es la responsabilidad de las cortes hacer justicia social ni colocar a las partes de cierta controversia en una posición igualitaria.[7] Es decir, la equidad tiene límites, los cuales han sido trazados por medio de jurisprudencia que se ha desarrollado a través del tiempo. En el caso Túnez v. Libia, la Corte Internacional de Justicia expresó que la equidad no puede rehacer la naturaleza, queriendo decir con esto que hay ciertos límites dentro del poder de la equidad que no pueden quebrantarse.[8] En dicho caso la controversia giraba en torno a cuál de los dos países pertenecían unos depósitos de petróleo y gas ubicados en el litoral. Túnez argumentó que la Corte debía fallar a su favor, puesto que, a diferencia de ellos, Libia ya poseía grandes riquezas petroleras. La Corte tomó este argumento de manera poco favorable, pues reconoció que el tomarlo como válido tendría el efecto de extender el concepto de equidad de manera inadecuada.

Por otro lado, algunos teóricos han distinguido tres posibles maneras en las que un juez internacional puede aplicar la equidad. En primer lugar, la equidad puede aplicarse de manera tal que no corrompa ninguna ley. Mas bien se trataría de utilizarla como un mecanismo de interpretación judicial. Esta primera forma se conoce como intra legem. En segundo lugar, la equidad puede ser utilizada como una herramienta que permita llenar los espacios en los que el Derecho Internacional no se haya expresado. Esta segunda manera presenta una forma de trabajar asuntos que carecen de precedente, a lo cual se le denomina praeter legem. Por último, la equidad podría ser utilizada de manera tal que contradiga la ley y el Derecho. Esta manera de equidad es conocida como contra legem, y ocurre en casos donde el juzgador obvia el derecho vigente y decide conforme entiende más justo.[9]

Como se menciona anteriormente, el artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia no reconoce la equidad como una fuente primaria del Derecho Internacional. Sin embargo, en su inciso 2, al expresamente prohibir que la Corte decida casos de manera ex aequo et bono (basado en lo que es justo y bueno), a menos de que las partes estén de acuerdo, abre la puerta a la equidad.[10]  El concepto de ex aequo et bono se basa en la idea de justicia fundamental y permite, si las partes acceden, que los jueces puedan decidir el caso de acuerdo a lo que entienden justo y bueno.[11] Al día de hoy, ningún caso visto en la Corte Internacional de Justicia ha sido decidido de esta forma.[12]

Como conclusión, puede decirse que la equidad es un mecanismo a través del cual el Derecho Internacional puede ser interpretado, suplementado o corregido.[13] Aunque la equidad no esté reconocida como una fuente coercitiva de Derecho Internacional, su uso en los tratados demuestra que ha sido establecida como un método alterno de adjudicación.[14]

Preparado por: Raisa L. Nieves Ruiz

[1] Francesco Francioni, Equity in International Law, Oxford Public International Law (June, 2013), available at http://opi.ouplaw.com.

[2] DAVID J. BEDERMAN, INTERNATIONAL LAW FRAMEWORKS 42 (Foundation Press, 2d ed. 2006).

[3] Francioni, supra ¶ 1.

[4] 2 M.W. JANIS, EQUITY IN INTERNATIONAL LAW, Encyclopedia of Public International Law, 109-12 (Elsevier, 1995).

[5] THOMAS M. FRANCK, FAIRNESS IN INTERNATIONAL LAW AND INSTITUTIONS 56 (Oxford University Press, 1995).

[6] Véase Bederman, supra, at 43.

[7] Id.

[8] Case Concerning the Continental Shelf, (Tunisia v. Libya), Summary Judgment, 1982 I.C.J. 18. (Feb. 24).

[9] Véase M.W. Janis, supra, at 109.

[10] Véase Bederman, supra, at 43.

[11] Markus Kotzur, Ex Aequo et Bono., Oxford Public International Law (July, 2009), available at http://opi.ouplaw.com.

[12] Véase Francioni, supra, ¶ 9.

[13] Véase M.W. Janis, supra, at 112.

[14] Véase Francioni, supra, ¶ 29.

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