Atentado cultural: ISIS ataca los vestigios religiosos del medio oriente

El pasado 26 de febrero, las redes sociales sirvieron de plataforma para propagar de forma viral un video, de 5 minutos, en el cual un grupo de hombres se adentraron al Museo de Mosul en Irak y destruyeron decenas de estatuas, imágenes y esculturas milenarias. Los autores de dicha profanación, armados con martillos, mazos y demás herramientas, destrozaron parte del patrimonio cultural de la humanidad por motivos religiosos en contra la idolatría de falsos dioses, según fue narrado por uno de los integrantes del grupo en el mismo video. Aunque el grupo no se identificó en la grabación, la cual fue publicada y distribuida por ellos mismos, la destrucción fue atribuida inmediatamente al autodenominado “Estado Islámico,” o como es comúnmente conocido por sus siglas en inglés, ISIS.

Estas acciones han causado gran indignación en la comunidad internacional. La pérdida invaluable del legado histórico y cultural de civilizaciones antiguas, tal y como el Imperio Asirio, el cual habitó las cercanías de Mosul alrededor del siglo VII A.C. y cuyas esculturas fueron de las más violentamente destruidas en la grabación, ha sido denominada como una “limpieza cultural” por parte de la UNESCO; el atentado contra la historia ha sido catalogado como un fuerte golpe al patrimonio cultural de la humanidad. Sin embargo, recientes noticias han revelado que algunos de los artefactos destruidos en cámara no eran originales, sino copias y réplicas de obras que se encuentran almacenadas y protegidas en otros lugares. Además, la destrucción presentada en el video se concentró en un área del museo en específico, lo que ha dado esperanzas al público de que el resto del ala asiria, al igual que el resto de las alas del museo, no se hayan visto afectadas de la misma manera.

Si bien han logrado identificarse replicas en la grabación, no cabe duda de que ciertamente también había numerosas obras de arte originales que se perdieron a manos de este grupo. De la misma forma, ISIS ha mostrado una inclinación por el saqueamiento y venta en el mercado negro de piezas de arte invaluable para sustentar y financiar sus actividades, lo que no descarta la posibilidad de que las obras no expuestas en el video hayan sido vendidas de esta forma. A este punto es extremadamente difícil escatimar el daño y las pérdidas considerando que el grupo ha estado en posesión de Mosul desde junio del  2014. Dada la ocupación del museo, resulta incierto establecer cuan reciente es la grabación.

Las ruinas dejadas en el Museo de Mosul son un eslabón más en la cadena de destrucción cultural por parte del grupo religioso reportado en recientes días. Tan solo unos días antes, se reportaron más actos de vandalismo y destrucción, incluyendo los alegados allanamientos en la Biblioteca Pública y Universidad de Mosul, en los cuales se cree que se perdieron miles de textos en una hoguera de su autoría. El grupo ha puesto su mira en lugares históricamente asociados con las prácticas de otras religiones, tales como conventos, iglesias, templos y pueblos practicantes, destruyendo arte y arquitectura casi al mismo ritmo que han asesinado y secuestrado personas.

Comentaristas especulan que la grabación es un esfuerzo deliberado por parte de ISIS para provocar una reacción del resto del mundo, particularmente de los Estados Unidos. Acto seguido a la publicación del video, la agencia especializada de las Naciones Unidas, UNESCO, realizó una reunión de emergencia, y, por su parte, el gobierno de los Estados Unidos reunió a su Junta de Seguridad para establecer la viabilidad de proteger el legado cultural de Irak.

Dada la existencia del concepto de jurisdicción universal, la cual se aplica a delitos de trascendencia mundial tras la Convención de La Haya para la Protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto armado, una intervención internacional no es tan remota como podría parecer. Aprobada el 14 de mayo de 1954 y ratificada por alrededor de 126 países, incluyendo a Irak, la Convención les concede a los tribunales nacionales el poder para investigar crímenes sin estar atados a las legalidades jurisdiccionales del lugar donde se cometieron los hechos o incluso la nacionalidad de los perpetradores, otorgándole al Estado jurisdicción universal. De catalogarse las piezas perdidas a manos de ISIS como bienes culturales de la humanidad, los Estados que forman parte de esta convención tienen el compromiso de investigar a los responsables.

Desafortunadamente, el segundo protocolo de la Convención, aprobado en 1999, establece como condición la ratificación de este segundo protocolo para la extensión de jurisdicción sobre sus ciudadanos, ratificación que Irak aún no ha llevado a cabo. Esto, en efecto, crea un problema en cuanto a la aplicabilidad de la jurisdicción universal de la Convención.

Para más información:

Foto: Xuan Che

 

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