Syriza gana las elecciones griegas; se plantea la renegociación

El partido de izquierda Syriza triunfó en las elecciones parlamentarias griegas realizadas el pasado 25 de enero de 2015. Los resultados muestran a Syriza con un 36.4% de los votos, mientras que en segundo lugar se colocó el partido Nueva Democracia con un 27.1% de los votos. El líder de este último es el actual Primer Ministro, Antonis Samaras. El resultado promete causar tensión en la zona Europea, pues la plataforma de campaña de Syriza se basó en la dura crítica de las conocidas medidas de austeridad fiscal aplicadas a Grecia por sus acreedores europeos. Ante la victoria, el nuevo Primer Ministro pasa a ser Alexis Tsipras, líder de Syriza.

Con unos 149 puestos parlamentarios ganados, Syriza eligió al partido de la derecha nacionalista Griegos Independientes (ANEL) para consolidar un gobierno de mayoría. ANEL se acerca a las posiciones de Syriza en los temas de la deuda y el diálogo con la “troika”.

El portavoz de Syriza, Panos Skourletis, pronunció que “[e]s claro que hemos logrado una victoria histórica que envía un mensaje que no solo le concierne al pueblo griego, sino a todos los pueblos Europeos”.

Por su parte, el derrotado Samaras resaltó lo difícil que fue su gobernación. Samaras apuntó al mal estado económico del país cuando este asumió el poder, alegando que Grecia ahora se encuentra encaminada hacia el crecimiento económico.

La retórica de Syriza es una que aparenta apelar al sentir del pueblo griego. Esta se basa en la revocación de algunas medidas económicas incluidas en recientes rescates financieros otorgados a Grecia por el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, conocidos colectivamente como la “troika”. Las medidas, se alega, han agudizado una crisis financiera que en los últimos cinco años ha causado la perdida de un cuarto de la economía griega, al igual que la pérdida del 30% de los ingresos promedios. La renegociación de tales medidas es un objetivo fundamental para Syriza.

La posible renegociación del rescate financiero

Para el 2010, Grecia recibió un paquete de rescate financiero valorado en 240 billones de euros (270 mil millones de dólares) el cual trajo consigo estrictas condiciones fiscalesLos acreedores de Grecia han exigido el que Grecia honre estos acuerdos, mientras que los mercados financieros se han mostrado temerosos ante la retórica izquierdista del partido ganador. En general, existe incertidumbre fuera de Grecia, ya que muchos desconfían que esta pueda salir del estanque económico que se manifiesta en un nivel de desempleo en 25%, entre otros males sociales y económicos.

El nuevo Primer Ministro Alexis Tsipras, de 40 años de edad, ha dicho que buscará renegociar el mencionado rescate financiero, al igual que el perdón de gran parte de la masiva deuda griega. Tsipras también se comprometió a revocar muchas de las reformas fiscales impuestas como parte del rescate financiero, entre ellas la reducción de pensiones estatales y del salario mínimo, al igual que despidos y privatizaciones en el sector publico.

Implicaciones legales 

A pesar de las preocupaciones, se entiende que la plataforma política hasta ahora enunciada por Syriza es una modesta, pues esta no plantea la salida de Grecia de la Unión Europea (UE) o el abandono del euro. Syriza se ha limitado a plantear la renegociación del rescate financiero junto a la revocación de algunas políticas de austeridad. Sin embargo, aun siendo modestas, las propuestas de Syriza tendrían importantes implicaciones legales. 

De entrada, el Artículo 136(3) del Tratado de la Unión Europea establece que cualquier ayuda financiera debe estar sujeta a un “condicionamiento estricto”, esto consistente con lo decidido por la Corte de Justicia de la Unión Europea en el caso de Pringle. La Corte decidió que los Miembros Estados de la UE podrán otorgarse préstamos entre sí, pero no se asumirá la deuda como tal de los países. También decidió que según el tratado European Stability Mechanism, los préstamos serán siempre pagables, y se deberá de mantener un nivel de interés apropiado. Esto último se traduce, en pocas palabras, a que la deuda no es perdonable.

Sin embargo, cabe espacio para una renegociación de los intereses, de algunas de las condiciones del rescate y para la extensión del periodo de repago. Estas circunstancias, claro está, no le aplican a partes privadas no miembros de la UE.

Resta ver el rumbo que tome el nuevo gobierno, y si este satisface las exigencias pueblo griego. De parte de la comunidad europea e internacional, queda ver cómo reaccionarán a la posible petición de una renegociación. Ciertamente, la cooperación entre todos los envueltos es lo ideal.

Redactado por Andrés Fernández Díaz

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