Ucrania en el 2014: Una reseña del conflicto

Durante el año 2014, la controversia entre Ucrania y Rusia ha sido constante e intensa, involucrando tanto encontronazos diplomáticos como conflictos armados. Una de las tragedias provocada por estos enfrentamientos fue la caída del vuelo MH-17 de Malaysia Airlines el 17 de julio, el cual fue abatido en el este de Ucrania, cobrando la vida de 298 pasajeros y de la tripulación. Este evento causó gran controversia, pues se alega que grupos separatistas pro Rusia estuvieron involucrados en el accidente de la aeronave. Aún más, tropas rusas volvieron a cruzar la frontera hacia el este de Ucrania, un día después que el presidente ruso, Vladimir Putin, se reuniera con altos funcionarios militares para discutir el deterioro de la situación. Por otro lado, esta controversia tiene a muchos líderes y organizaciones mundiales preocupados. El Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg –quien ha apoyado mantener buenas relaciones con Rusia—le ha instado al gobierno ruso para que retirare sus fuerzas. Ante estas expresiones, el Ministerio de Defensa de Rusia negó el envío de tropas al este de Ucrania para ayudar a los separatistas pro-Rusia que se encuentran en esta área.

La misión de monitoreo de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha advertido sobre la existencia de un verdadero riesgo de que el conflicto, que ya ha cobrado la vida de más de 4,000 personas, continúe escalando. El 5 de noviembre, fuego de artillería pesada sacudió el este de la ciudad ucraniana de Donetsk, ciudad que sirve como el centro poder de los rebeldes separatistas pro-rusos. También hubo informes de combates cerca de la ciudad controlada por los rebeldes de Luhansk, con un soldado ucraniano muerto y otro que resultó herido, según las fuerzas de seguridad de Ucrania. Meros días antes de este episodio, Donetsk y Luhansk, ambas repúblicas auto-proclamadas, celebraron sus elecciones. Alexánder Zajárchenko, candidato para el puesto de primer ministro de la República Popular de Donetsk (Донецкая народная республика) e Ígor Plótnitski, quien corrió para como candidato a presidente de la República de Luhansk (Луганская Народная Республика), han ganado las elecciones regionales con el 70% y el 63.8% de los votos, respectivamente.

El más reciente evento mundial fue la Cumbre de Líderes del G-20, celebrada en Brisbane entre el 15 y el 16 de noviembre. Los miembros del G-20 –quienes incluyen Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia, Brasil, entre otros—representan alrededor del 85% del producto bruto interno mundial, más del 75% del comercio mundial y dos tercios de la población del mundo. Entre los asuntos más de la Cumbre del G0-20 se encuentra el Brisbane Action Plan, diseñado para impulsar el crecimiento global, luchar contra el cambio climático y acabar con la evasión fiscal.

No obstante, las relaciones entre el Occidente y Rusia han decaído a un nuevo mínimo sobre la crisis en Ucrania. De hecho, Putin abandonó la Cumbre del G-20 temprano mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acusaba a Rusia de invadir Ucrania y Gran Bretaña y advertía sobre un posible “conflicto congelado” en Europa. Obama comentó que el aislamiento de Rusia era inevitable. “Preferiríamos una Rusia que está totalmente integrada con la economía global”, expresó en una conferencia de prensa. “Pero también estamos muy firmes en la necesidad de respetar los principios internacionales fundamentales . . . uno no invade otros países o financia y apoya representantes en maneras que rompen un país que tiene mecanismos para unas elecciones democráticas”. Obama no fue el único crítico hacia las tácticas rusas. Stephen Harper, el primer ministro canadiense, aparentemente le dijo a Putin que este “tenía que salirse de Ucrania”. El primer ministro inglés, David Cameron, también estuvo entre los líderes que públicamente criticaron a Rusia, acusándola de acosar a un estado más en Europa.

A pesar de que el gobierno australiano se propuso mantener la conversación en temas económicos, varias naciones occidentales se enfocaron en la crisis de Ucrania, y advirtieron a Rusia que recibiría nuevas sanciones si no retiraba sus tropas y armas de Ucrania. Ya existen sanciones contra Rusia, dirigidas a sectores como el petróleo y la banca, así como a las personas cercanas a Putin. Estas están exprimiendo su economía en un momento en que la caída de los precios del petróleo está apretando el presupuesto del gobierno, mientras que el rublo continúa desplomándose en los mercados financieros. Después de la Cumbre, Obama hizo señalamientos sobre la naturaleza mordaz pero adecuada de las sanciones. “Mantenemos la capacidad [de presionar a Rusia], y tenemos equipos constantemente buscando los mecanismos con los que se pueda ejercer mayor presión de ser necesario”, continuó diciendo el Primer Ejecutivo. Obama, el primer ministro australiano, Tony Abbott, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se comprometieron a oponerse a lo que llamaron los esfuerzos de Moscú para desestabilizar el este de Ucrania. Otros líderes europeos, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, también advirtieron que se impondrían más sanciones a menos que Rusia ponga fin a su apoyo a los rebeldes separatistas pro-rusos.

Putin, por otro lado, no entiende la resistencia de parte de las autoridades ucranianas hacia la “federalización”. A su parecer, Ucrania es un país con mucho potencial, pero “[l]e falta . . . entender que para tener éxito, ser estable y próspero, es necesario que todas las personas que viven en ese territorio, independientemente del idioma que hablen –si húngaro, ruso, ucraniano, o incluso polaco—tengan la sensación de que el territorio es su patria”, expresó en una entrevista por la cadena de televisión alemana ARD. Las pasadas elecciones en Ucrania, que tomaron lugar el 26 de octubre, dan indicios de que la resistencia de la cual habla Putin continuará. Los ucranianos expresaron su amplio apoyo a partidos políticos que prometen reformas radicales, una política exterior pro-europea, y el fin de la corrupción que ha aislado a este país durante tanto tiempo. Ya ha pasado casi un año desde el Euromaidán y la destitución del ex-presidente Víctor Yanukovich y su régimen corrupto. Ahora, los ucranianos han elegido un parlamento, un primer ministro y un presidente con políticas pro-europeas. Petro Poroshenko, un magnate de la industria de golosinas y el ahora presidente de Ucrania, hizo un llamado para realizar una elección anticipada en agosto, después de encontrar difícil trabajar con un parlamento aún mayormente compuesto de diputados del Partido de Regiones de Yanukovich, el cual se disolvió poco después de la huida del ex-presidente del país en febrero. Se espera que la facción política de Poroshenko forme una coalición viable con el partido de Arseniy Yatsenyuk, el joven y enérgico primer ministro ucraniano. Es la primera vez en la historia de este país como nación independiente que su gobierno esta casi unánimemente compuesto de individuos orientados hacia un futuro más occidental para Ucrania. Ante esto, muchos opinan que es poco probable de que Putin cese en sus esfuerzos para hacer que Ucrania fracase por tener la audacia de salir de la órbita de Rusia. Putin, por su parte, continúa haciendo hincapié sobre su preocupación por la población ruso-parlante en el este de Ucrania, y predice acción bélicas contra estas minorías rusas por parte del estado ucraniano.

Redactado por: Katherine E. Ruiz Díaz

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