Apuntes de Derecho Internacional: ¿Qué son las organizaciones internacionales?

En su definición más simple, una organización internacional es una organización con presencia y alcance internacional, compuesta por Estados o por miembros en varios Estados, unidos por acuerdos formales y con actividades en varios países. Estas organizaciones coordinan asuntos entre naciones mediante criterios, normas y acciones conjuntas que acuerdan las partes. Los acuerdos se trabajan de forma voluntaria.

Hay dos tipos principales de organización internacional:

  1. Las organizaciones internacionales no-gubernamentales (ONGs) – Estas no están controladas ni se componen por Estados en particular aunque sí interactúan con muchos de ellos. Las ONGs se dedican a una amplia gama de actividades, desde la promoción y defensa de Derechos Humanos, el alivio a la pobreza y campañas humanitarias, como por ejemplo lo hacen Human Rights Watch, Oxfam y la Cruz Ruja Internacional respectivamente, hasta la investigación y proporción de conocimiento técnico en un área particular.
  1. Las organizaciones internacionales inter-gubernamentales (OIGs) – También conocidas como organizaciones internacionales gubernamentales, estas son las organizaciones creadas por los propios Estados con el fin de cooperar en cuanto temas u objetivos particulares. Entre estas podemos incluir el Consejo de Europa, compuesto por 47 Estados europeos y el Fondo Monetario Internacional.

La Unión de Asociaciones Internacionales documentó la existencia de más de 250 organizaciones internacionales gubernamentales las cuales han sido establecidas por acuerdos intergubernamentales y cuyos miembros son Estados, y aproximadamente 6 mil organizaciones no gubernamentales cuyos miembros son asociaciones o individuos.[1]

Las organizaciones internacionales están reguladas por un conjunto de normas propias y tienen unos fines comunes. Estas constituyen uno de los signos más característicos de la sociedad internacional de hoy día. Las organizaciones internacionales responden a la necesidad de hacer frente a los problemas que plantean la coexistencia y la cooperación necesaria para la interdependencia entre los países.

Pero, ¿cómo se crean estas organizaciones? Las organizaciones internacionales inter-gubernamentales en particular son creadas por medio de tratados y se les dota de órganos permanentes con voluntad propia y personalidad jurídica para que puedan lograr los objetivos que se propongan. En ese sentido es importante identificar en el tratado o instrumento fundacional la voluntad de las partes al respecto. Los tratados constitutivos o fundacionales de este tipo de organizaciones internacional están sometidos a las reglas generales del Derecho de los Tratados, cuya fuente primaria es la Convención de Viena sobre los Tratados.[2] No obstante, el tratado mediante el cual se crea una organización internacional no es un tratado cualquiera. Su objeto vivificador de un sujeto de Derecho Internacional dotado de permanencia y voluntad propia alumbra reglas especiales dirigidas, en particular, a salvaguardar la naturaleza constitucional y la integridad del instrumento fundacional.

En cambio, las organizaciones internacionales no-gubernamentales, por no constituir acuerdos entre Estados solamente, no pueden ser creadas mediante tratado, sino que se constituyen mediante acuerdos entre sus miembros fundacionales conforme a los requisitos de la ley doméstica de la jurisdicción (o jurisdicciones) donde operan. No obstante, su carácter internacional tiene un efecto importante pues se entiende que estas sí están obligadas por las normas de derecho consuetudinario y las prohibiciones de carácter jus cogens, como por ejemplo la prohibición contra la tortura y el genocidio.

Según documentos históricos, las primeras organizaciones internacionales surgieron en el siglo XIX con el propósito de colaborar en la gestión de espacios naturales y en ámbitos científico-técnicos provocados por la revolución industrial. Un ejemplo de estas organizaciones lo fueron las Comisiones Fluviales, que trabajaban regulando el ejercicio de la libre navegación por los ríos internacionales.  No obstante, el mayor impulso a este tipo de organizaciones fue a partir del término de la Primera Guerra Mundial con la creación de la Sociedad de Naciones Unidas en el 1919. La Sociedad de Naciones, también conocida como la Liga de Naciones, fue la primera organización con vocación universal y competencias generales que tenía como propósito “fomentar la cooperación entre las naciones y garantizarles  la paz y la seguridad”.[3]

Desafortunadamente, los propósitos principales por lo cual la Sociedad de Naciones Unidas fue creada fueron frustrados; no pudo adquirir un rango universal ni tampoco impedir la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, su creación alumbró el camino para que naciera la Organización de Naciones Unidas, una nueva organización cuyo primer propósito fue “[m]antener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz”.[4]

Las organizaciones internacionales han servido para institucionalizar parcialmente la sociedad internacional. Su existencia propicia y promueve una dinámica de actuaciones colectivas y provoca hábitos de negociación y acuerdo. A la larga, estas provocan una evolución expansiva de las competencias e intereses comunes y una marginación de los Estados que no están dispuestos a implicarse en el sistema.

En definitiva, las organizaciones internacionales han sido el instrumento que mejor ha servido a la evolución y cambio del Derecho Internacional contemporáneo, tanto por lo que contribuye directamente a su elaboración y aplicación, como por la realización y desarrollo de sus funciones y valores. Algunas de las contribuciones de las Organizaciones Internacionales al Derecho Internacional son:

  1. democratización, consintiendo la participación de todos los Estados en los procesos de elaboración y aplicación de las normas internacionales;
  1. socialización, potenciando la actuación en la escena internacional de otros actores sociales y acentuando al tiempo el polimorfismo de la subjetividad internacional; y
  1. humanización, siendo el claustro materno de afirmación de los derechos y libertades fundamentales y de los mecanismos para su garantía y control y confiriendo dimensión internacional a todo el espectro de relaciones humanas que se instrumentan mediante la cooperación (del transporte a la sanidad, de la cultura al trabajo, de la alimentación al mercado financiero…).

 

Preparado por Zoan T. Dávila Roldán

 

[1] Ver: http://www.uia.be/

[2]Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, 23 de mayo de 1969 (entró en vigor 27 de enero de 1980), 1155 U.N.T.S. 331.

[3] Pacto de la Sociedad de Naciones, Preámbulo, 28 de junio 1919 (entró en vigor 10 de enero de 1920)  (disponible en http://ocw.uc3m.es/periodismo/periodismo-internacional-ii/lecturas/leccion-7/Pacto_de_la_Sociedad_de_Naciones.pdf) (última visita 8 de mayo de 2014).

[4] Carta de las Naciones Unidas, Artículo 1, 26 de junio de 1945 (entró en vigor el 24 de octubre de 1945) (disponible en http://www.un.org/es/documents/charter/) (última visita 8 de mayo de 2014).

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