Hoy se marcha por los derechos económicos de las mujeres

Zoan T. Dávila Roldán

Hoy 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer, un recordatorio a la gesta de las pioneras que lucharon por los derechos humanos que muchas disfrutamos hoy día. El origen del Día Internacional de la Mujer se remonta a la petición que hiciera Clara Zetkin en ocasión de la Segunda Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas en Copenhague en 1910, de que se reconociera el Día Internacional de la Mujer. Con esa designación se internacionalizó una celebración que desde por lo menos el 1908 las socialistas estadounidenses venían promoviendo. Según fuentes controvertibles, años antes, en 1857 y 1908, mujeres de la industria textil habían llevado a cabo sendas manifestaciones cada 8 de marzo para llamar la atención sobre las condiciones de empleo de las mujeres obreras. Las condiciones infrahumanas a las que se veían expuestas incluían jornadas de diez a doce horas sin ventilación ni iluminación adecuada.[1]

Al momento en que se promulga en 1911 el Día Internacional de la Mujer, más de un millón de mujeres participó públicamente en la conmemoración. Entre los reclamos esenciales de las mujeres de aquella época se encontraba el derecho a voto y a ocupar cargos públicos, el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo”. Según la abogada feminista Ana Irma Rivera Lassén, no está claramente establecido cómo se comenzó a celebrar cada 8 de marzo, pero se conoce que en 1914, a propuesta de las feministas alemanas, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia.

En Puerto Rico fueron el Frente Femenino del Partido Independentista (1972) y la organización Mujer Intégrate Ahora (1974), los primeros grupos en conmemorar este día, promulgándose luego, por la legislatura, la designación del día de manera oficial mediante la Ley 102 del 2 de junio de 1976.[2]

El 8 de marzo se ha convertido con el tiempo en símbolo de la lucha de las mujeres obreras asalariadas. Esa particularmente es la premisa que motiva este año la marcha convocada por la Coalición 8 de marzo. Ante la crisis económica latente en el país, son las mujeres el principal sector afectado. Y es así no tan solo por la situación de desigualdad económica que viven en sus empleos, sino también por el impacto de nuevos proyectos de ley que buscan resolver el problema de endeudamiento del país a costa de la clase trabajadora, lo que aumenta precisamente esa brecha de desigualdad. Mediante la consigna, “Primero los derechos de las trabajadoras que la deuda” y dedicando los actos a las maestras afectadas por la ley de retiro, se le exigirá al estado que distribuya el peso de la crisis equitativamente, de manera que aquellos que tienen más asuman una responsabilidad mayor que sea proporcional a sus ventajas.

En el contexto de la degradación del crédito de Puerto Rico a chatarra, y de la difusión pública de que la deuda del gobierno supera los 70,000 millones, el futuro y presente de miles de familias puertorriqueñas claramente será afectado. La deuda–producto de un sinnúmero de factores entre ellos las malas decisiones tomadas por unos pocos–amenaza principalmente a las mujeres, las cuales conforman un 44% de la fuerza laboral. Una de las principales medidas para atajar la crisis económica se ha dirigido a enmendar el sistema de retiro del magisterio. En ese sector, el 82% de los empleados son mujeres; mujeres que verán afectada su seguridad económica en sus últimos años de vida. Ciertamente el vaivén de los políticos dispuestos a complacer a los bonistas a costa del bienestar de los trabajadores, conduce a la creación de medidas insensibles como la anterior, o al despido de miles de trabajadores y trabajadoras, tal y como sucedió el cuatrienio pasado. En cuanto a ello, notemos que una de cada tres mujeres en Puerto Rico es empleada por el gobierno en comparación con tan solo uno de cada cinco hombres, lo que nos hace concluir que numéricamente la reducción de empleo en el gobierno afecta a las mujeres de manera altamente desproporcional.[3]

Ante este panorama, es aún más desesperanzador ver la ausencia de medidas legislativas sensibles que confronte la problemática antes descrita. Y es que no hay muchas esperanzas de que así sea, pues la perspectiva femenina en la legislatura es escasa, siendo mujeres solo el 21% del total de los representantes de la Cámara y el 13% del Senado. Es por consiguiente difícil que el tema de género sea uno de los factores a considerarse al momento de debatirse y aprobarse estas medidas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el informe de la autoría de Sonia Montaño Vivian Milosavljevic “La crisis económica y financiera. Su impacto sobre la pobreza, el trabajo y el tiempo de las mujeres”, concluyó precisamente que la baja representatividad de las mujeres a niveles de gobierno, y sobre todo en los parlamentos, hace que el tema de “género” sea visto como un elemento adicional a una serie de medidas que los gobiernos deben tomar y no como un tema transversal al resto de las políticas públicas de los países.

El Informe Mujeres Trabajando en Puerto Rico, de tendenciaspr.com, ofrece otros datos importantes que inciden en la carga que supone la crisis económica que vivimos en la isla, y que afecta de forma particular a las mujeres. Los mismos  indican que:

  • El 38% de las mujeres empleadas tienen un empleo “part-time” (menos de 35 horas a la semana), frente al 30% de los hombres empleados.
  • Los datos del Censo 2000 indican que la mitad (50%) de las mujeres con empleo tienen ingresos entre $10,000 y $20,000 anuales. Entre los hombres, también la mayoría se encuentran en esta franja de ingresos, aunque la proporción es menor (42%)
  • El 24% de los hombres empleados tienen ingresos de más de $30,000, una proporción que entre las mujeres solo llega al 15%. De hecho, el 4.1% de los hombres empleados reciben más de $75,000, frente al 1.6% de las mujeres.
  • La mitad de las mujeres empleadas son solteras, viudas, divorciadas o no conviven con su esposo; en contraste, dos tercios de los hombres empleados son casados y conviven con su pareja. Aquellas, son jefas de familia con doble jornada y cuyo salario no asciende los $10,000 anuales.
  • En total, la mediana de ingresos de las mujeres empleadas en 1999 fue de $15,700, un 8% menor que la de los hombres ($17,100).

Asimismo, en el foro Desigual paga por igual trabajo, realizado en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en el 2012[4], se reveló que:

  • En los hogares donde la mujer es la jefa de familia, el 49.8% vive con un salario promedio de $10,000 anuales, lo que demuestra la condición económica de la mujer puertorriqueña y la necesidad de que reciba justa paga por su trabajo.
  • De acuerdo a estadísticas recientes del Departamento de Trabajo de Puerto Rico, en el 2005 las mujeres puertorriqueñas devengaban un salario semanal promedio de $233, mientras que los hombres ganaban $242. Asimismo, a pesar de que la mujer está mejor preparada que el hombre cuando entra al mercado laboral de Puerto Rico, solo el 12% de las mujeres empleadas desempeñan puestos directivos o gerenciales en sus trabajos, informó la estudiante de derecho.
  • En el 2009 habían 207,000 mujeres trabajando en Puerto Rico y cumpliendo con la función de ser la principal proveedora al ingreso del hogar. La proporción de mujeres empleadas con jefatura de la familia ha aumentado hasta llegar a un 40%.
  • Las mujeres son las menos sindicalizadas y las que menos derechos tienen para negociar. Sin embargo, vemos que los sectores que están organizados sindicalmente tienen mejores salarios. Mientras mayor es la educación de las mujeres, mayor es la brecha salarial con sus pares.

Las mujeres puertorriqueñas no están solas en esta situación. La crisis económica que abate a otros países ha provocado el levantamiento de otros movimientos de denuncia con consignas similares. Por ejemplo, en España, el sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.) ha denunciado que desde que comenzó la crisis económica en el 2008, dos de cada tres mujeres asalariadas que han perdido su trabajo en los últimos dos años tenían contrato indefinido. Además denunciaron que si la situación del empleo de las mujeres ya era estructuralmente mala por la crisis y las políticas de recortes, la reforma laboral del Gobierno del Partido Popular (PP) de febrero de 2012 ha propiciado unos picos de destrucción de empleo que han alcanzado de lleno a las trabajadoras.[5]

Ciertamente las mujeres tienen mil y una razones para marchar este 8 de marzo, más allá que la propia conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Hoy más que nunca, la perspectiva de género es necesaria en todos los aspectos de nuestra sociedad y particularmente en la esfera de la educación. La falta de ella claramente obstaculiza las aportaciones que podemos hacer a la sociedad y amplía las desigualdades; factores que tienen el efecto final de amplíar la crisis económica que vivimos. Indudablemente pues, es ahora el mejor momento para reflexionar sobre una perspectiva de género en la economía. Es ahora que debemos actuar e insertarnos en la toma de decisiones sobre la precaria situación económica que enfrentamos, que se nos tome en cuenta y que podamos trascender a nuevos tipos de economías más solidarias y más afín con los derechos humanos y la democracia.

La celebración del 8 de marzo de hoy es precisamente sobre todo lo anterior: la asunción valiente de que hay una crisis económica en el país, que las mujeres podemos ser agentes de desarrollo económico y que esos desarrollos económicos pueden realizarse con respeto a nuestros derechos humanos, económicos y sociales. La inspiración es mucha y viene precisamente del empoderamiento de aquellas mujeres de principios de siglo pasado que lucharon por los derechos y los avances que hoy disfrutamos. Hoy nos toca a nosotras.


[1] Sandra Céspedes Martínez, El verdadero origen del Día Internacional de la Mujer la huella digital (24 febrero 2007), http://www.lahuelladigital.com/el-verdadero-origen-del-dia-internacional-de-la-mujer/ (última visita 8 marzo 2014).

[2] Ana Irma Rivera Lassen, Historias del Día Internacional de la Mujer Facebook (3 marzo, 2013, 10:48), https://www.facebook.com/notes/ana-irma-rivera-lassen/d%C3%ADa-internacional-de-la-mujer/10151292797331884 (última visita 8 de marzo, 2014).

[3] Gustavo Vélez, Inteligencia Económica El rol de la mujer en el desarrollo económico de Puerto Rico Cámara de Comercio de Puerto Rico, http://www.camarapr.org/Presentaciones-Calaf/RED-FEB/RED-Gustavo-Velez.pdf (última visita 8 de marzo, 2014).

[4] Mujeres puertorriqueñas: más educadas, menos salario, Diálogo Digital (12 de marzo 2010, 11:40), http://dialogodigital.upr.edu/index.php/Mujeres-puertorriquenas-mas-educadas-menor-salario-y-mayor-prejuicio.html#.UxpliV5ef-k (última visita 8 de marzo, 2014).

[5] Leire Uria, Las mujeres son las principales afectadas por la reforma laboral Noticias de Gipuzkoa (7 de marzo, 2014), http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2014/03/07/economia/las-mujeres-son-las-principales-afectadas-por-la-reforma-laboral (última visita 8 de marzo, 2014).

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