Indígenas canadienses reclaman soberanía

En el último Reporte Especial ante la ONU sobre Canadá, el Relator Especial de los Pueblos Indígenas, James Anaya, expresó que este país se enfrenta a una crisis respecto a sus ciudadanos indígenas. Diversos estudios constatan la brecha de bienestar existente entre las y los canadienses aborígenes y no aborígenes.

Durante el pasado año, surgió el movimiento Idle No More cuya visión es “honrar la soberanía del pueblo indígena y, proteger la tierra y el agua”. Este movimiento se ha visibilizado en la actual protesta en Rexton, Nueva Brunswick, donde personas -no tan solo aborígenes- protestan contra Southwestern Energy (en adelante, SWN), compañía tejana extractora de gas la cual está explorando parte de los territorios que los indígenas reclaman como suyos.

Los Mi’kmaq, indígenas de la Primera Nación Elsipogtog, argumentan que los trabajos exploratorios de la SWN se realizan en territorios que nunca fueron cedidos a la Corona cuando firmaron los tratados con los británicos en el siglo 18.

Asimismo, los manifestantes se oponen a la fracturación hidráulica (fracking, en inglés) por los efectos nocivos que ocasiona al medio ambiente y a la salud humana.

Según Greenpeace, la fracturación hidráulica es una técnica de extracción de gas natural de yacimientos no convencionales denominados fracking. Para explotar el gas acumulado “hay que realizar cientos de pozos a los cuales se le inyecta millones de litros de aguas cargados con un coctel químico y tóxico para extraerlo”.  Todo este procedimiento contamina el agua, la atmósfera y la acústica, y, a su vez, produce gases de invernadero.

Este conflicto entre manifestantes y la compañía energética estadounidense, ha propiciado varios altercados violentos con la Policía Mondata (RCMP, por sus siglas en inglés).  El incidente más violento ocurrió el 18 de octubre de 2013 luego de que el tribunal provincial dictara un interdicto a favor de la compañía SWN en la que estableció que las y los manifestantes tendrían que guardar una distancia de 250 yardas de los contratistas y sus vehículos. Durante el violento enfrentamiento fueron arrestados 40 manifestantes y quemados 6 vehículos de la policía.

Tan reciente como el pasado lunes, 2 de diciembre, la jueza Poulette Garnett del tribunal de Fredericton, capital de la provincia Nueva Brunswick, dictó sentencia para extender el término del interdicto por dos semanas más. Como respuesta a esto, los protestantes han paralizado el tráfico realizando una quema de neumáticos en la autopista Ruta 11.

El recuerdo que dejó la Crisis de Oka de 1990 es el mayor temor que recorre entre las y los participantes de la protesta. Durante el verano de 1990, estalló la disputa tras iniciarse la construcción de residencias lujosas en terrenos sagrados para los indígenas Mohawk. Este conflicto cobró la vida de una persona y hubo un desmedido uso de la fuerza por parte de la milicia canadiense contra los aborígenes.

Para más información pulse aquí.

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